¡Ah, no levantes canto de victoria
en el día sin sol de la batalla;
que has partido la frente de tu hermano
con el maldito golpe de la espada!
Cuando se abate el pájaro del cielo,
se estremece la tórtola en la rama;
Cuando se postra el tigre en la llanura,
las fieras todas aterradas callan!...
¿Y tú levantas himno de victoria
en el día sin sol de la batalla?
¡Ah, sólo el hombre, sobre el mundo impío,
en la caída de los hombres canta!
Yo no canto la muerte de mi hermano;
márcame con el hierro de la infamia.
¡Porque en el día en que su sangre viertes,
de mi trémula mano cae el arpa!