martes, 30 de enero de 2007

DESIDERATA (Anónimo)

Anónimo encontrado en la vieja iglesia de Saint Paul. - Baltimore.1693

Anda plácidamente entre el ruido y la prisa, y recuerda la paz que se puede encontrar en el silencio. En cuanto te sea posible, Vive en buenos términos con todas las personas, enuncia claramente tu verdad; escucha a los demás, incluso al torpe e ignorante; ellos también tienen su historia. Evita las personas ruidosas y agresivas, pues son un fastidio para el alma, Si te comparas con los demás, te volverás vano y amargado; porque siempre habrá personas más grandes y más pequeñas que tú. Disfruta de tus logros así como de tus planes. Mantén el interés en tu propia carrera, por humilde que sea; ella es un tesoro en el fortuito cambiar de los tiempos, se cauto en tus negocios; pues el mundo está lleno de egoísmos, Pero no te cierres a la virtud que hay en ella; mucha gente se esfuerza por alcanzar nobles ideales; y en todas partes la vida está llena de heroísmo, se tú mismo. En Especial, no finjas el afectos. Tampoco seas cínico en el amor; porque medio de todas las aridez y desengaños, es perenne como la hierba. Acata dócilmente el consejo de los años, abandonando con donaires las cosas de juventud. Cultiva la fuerza del espíritu para que te proteja en la adversidad repentina. Pero no te angusties con fantasmas. Muchos temores nacen de la fatiga y la soledad. Junto con una sana disciplina, se benigno contigo mismo.Tú eres una criatura del universo, no menos que los plantas y las estrellas; y tienes derecho a existir, y sea que te resulte claro o no, el universo marcha como debiera. Por lo tanto, manténte en paz con Dios, cualquiera sea tu modo de concebirlo y cualesquiera sean tus trabajos y aspiraciones, mantén la paz con tu alma en la bulliciosa confusión del planeta, que con todas sus farsas y sueños fallidos, sigue siendo hermoso. Ten cuidado. Esfuérzate por ser feliz.

domingo, 28 de enero de 2007

NENIA (Canción Fúnebre) por Carlos Guido y Spano

En idioma guaraní,
una joven paraguaya
tiernas endechas ensaya
cantando en el arpa así,
en idioma guaraní:

¡Llora, llora urutaú
en las ramas del yatay,
ya no existe el Paraguay
donde nací como tú ­
¡llora, llora urutaú!

¡En el dulce Lambaré
feliz era en mi cabaña;
vino la guerra y su saña
no ha dejado nada en pie
en el dulce Lambaré!

¡Padre, madre, hermanos! ¡Ay!
Todo en el mundo he perdido;
en mi corazón partido
sólo amargas penas hay ­
¡Padre, madre, hermanos! ¡Ay!

De un verde ubirapitá
mi novio que combatió
como un héroe en el Timbó,
al pie sepultado está
¡de un verde ubirapitá!

Rasgado el blanco tipoy
tengo en señal de mi duelo,
y en aquel sagrado suelo
de rodillas siempre estoy,
rasgado en blando tipoy.

Lo mataron los cambá
no pudiéndolo rendir;
él fue el último en salir
de Curuzú y Humaitá ­
¡Lo mataron los cambá!

¡Por qué, cielos, no morí
cuando me estrechó triunfante
entre sus brazos mi amante
después de Curupaití!
¡Por qué, cielos, no morí!...

¡Llora, llora, urutaú
en las ramas del yatay;
ya no existe el Paraguay
donde nací como tú-
¡Llora, llora, urutaú!

TROVA por Carlos Guido y Spano


He nacido en Buenos Aires
¡qué me importan los desaires
con que me trate la suerte!
Argentino hasta la muerte
he nacido en Buenos Aires.

Tierra no hay como la mía;
¡ni Dios otra inventaría
que más bella y noble fuera!
¡Viva el sol de mi bandera!

Tierra no hay como la mía.
Hasta el aire aquí es sabroso;
nace el hombre alegre, brioso,
y las mujeres son lindas
como en el árbol las guindas;
hasta el aire aquí es sabroso.

¡Oh, Buenos Aires, mi cuna!
¡De mi noche amparo y luna!
aunque en placeres desbordes,
oye estos dulces acordes
¡oh, Buenos Aires, mi cuna!

Fanal de amor encendido,
borda el cielo tu vestido
de rosas y rayos de oro:
eres del mundo tesoro,
fanal de amor encendido.

¿Quién al verte no te admira
y al dejarte no suspira
por retornar a tus playas?
Deidad de las fiestas mayas,
¿quién al verte no te admira?

De tus glorias que otros canten,
y a las nubes te levanten
entre palmas y trofeos.
Yo no asisto a esos torneos:
de tus glorias que otros canten.

Tu esplendor diré tan sólo,
si no del ya viejo Apolo
con la lira acorde y fina,
en mi guitarra argentina
tu esplendor diré tan sólo.

Voluptuosa te perfumas
de junquillos y arirumas;
cuando te adornas y encintas,
en las áureas de tus quintas
voluptuosa te perfumas.

Goza del Plata al arrullo
llena de garbo y orgullo,
criolla sin par, blasonante
de tu destino brillante,
goza del Plata al arrullo.

Triunfa, baila, canta, ríe;
la fortuna te sonríe
eres libre, eres hermosa;
entre sueños, color rosa,
triunfa, baila, canta, ríe;

¡Cuántos medran a tu sombra!
Tu campiña es verde alfombra,
tus astros vivos topacios;
habitando tus palacios
¡cuántos medran a tu sombra!

Bajo de un humilde techo
vivo, en tanto, satisfecho
bendiciendo tu hermosura,
que bien cabe la ventura
bajo de un humilde techo.

La riqueza no es la dicha;
si perdí la última ficha
al azar de la existencia,
saqué en limpio esta sentencia:
la riqueza no es la dicha.

He nacido en Buenos Aires
¡qué me importan los desaires
con que me trate la suerte!
Argentino hasta la muerte
he nacido en Buenos Aires.

lunes, 22 de enero de 2007

MÉDICO Y CARPINTERO por Luis Landriscina

A los pueblos del interior llegan de tanto en tanto los visitadores médicos y les dejan a los médicos las muestras de una nueva droga contra esto, o una nueva droga contra aquello.
- Pruébela - le dice el visitador del laboratorio al doctor -, porque esto ha superado totalmente la...
Entonces los médicos van almacenando cantidades de estas muestras de remedios. Y éste del que les voy a contar era uno de ésos que solía hacer lo que hacen casi todos los médicos de pueblo : obra social con esas muestras gratis.
Pero si alguno de ustedes es médico o si algún médico les ha dado alguna vez una de estas muestras, saben que suelen tenerlas en una caja grande, y después, para encontrar el específico que necesitan, tienen que revolver como a gallina clueca.
- Pero si yo lo tenía, yo lo tenía... pero si el otro día estaban atados con una gomita... yo lo tenía.
Y ustedes a esta altura se preguntarán : ¿ y el de la farmacia... ? No, no hay problema. Porque el médico no hace siempre esto de entregar las muestras gratis, sino sólo cuando lo exige la circunstancia.
Por ahí viene del campo una señora que tiene cuatro o cinco chicos, y todos están con sarampión o con varicela. Y el doctor sabe que la economía no le da para comprar remedios para los cinco. Ahí es donde él mete la mano en la caja ésa.
En el caso del médico de nuestro cuento, como cada vez le resultaba más engorroso encontrar cada medicamento, le encargó al carpintero del pueblo que le hiciera una suerte de vitrina, como para tener una pequeña farmacia, e ir derecho a lo que buscaba y no perder tiempo en revolver.
Los carpinteros son iguales en todos lados. Algunos demoran seis meses, otros ocho. Si tiene teléfono, vos los llamas... y ellos te responden :
- Estoy en eso, ehhh...
Después te dicen :
- Estamo´ estacionando la madera...
Las carpinterías de pueblo son completas : con sierra sinfín, cepilladores, tupí. Y suelen traer los troncos, porque ellos mismos hacen las tablas. Entonces se junta aserrín, se junta viruta, y van haciendo las pilas, casi siempre en grandes tinglados abiertos. Y vos ves las pilas de madera acá y más allá las pilas de los recortes, que es lo que les va quedando, las costaneras, los pedacitos ésos que después les pedís pa´l fuego, porque total pa´ qué los quieren...
Como ya había pasado de castaño oscuro la demora, nuestro médico de la vitrina arrancó para lo del carpintero, que se llamaba Ledesma.
Y llega el doctor y se para sobre una montañita de aserrín apelmazado en el piso por la lluvia. Como estaban pasando la cepilladora en un tablón, primero de un lado, después del otro y enseguida de cada uno de los cantos, el ruido era impresionante. Por lo que, al no poder decir ni una sola palabra, el médico se dedicó a observar.
Ahí cerca, el carpintero estaba trabajando con un formón la vitrina que él le había encargado. De pronto se le escapa el formón y le hace toda una zanja a la tapa del mueble.
Entonces, con total naturalidad el carpintero agarró un poquito de cola, un puñadito de aserrín, mezcló todo haciendo como una masilla, la aplicó sobre el surco, con la espátula sacó el sobrante, pinceló con aceite de lino y siguió trabajando.
El médico siguió toda la operación. Cuando paran de hacer ruido los otros con los tablones, le dice :
- ¿ Qué tal, Ledesma ?
- Ehh, doctor, no lo había visto. No me diga que estuvo hace rato.
- Si. - Pero no me di cuenta.
- Si, me di cuenta yo también de que no te diste cuenta. Y entonces comenta el doctor, irónicamente :
- Vos sabés que, parado acá, viéndote trabajar, te tengo que decir que sinceramente te envidié, che. Porque vi que fácil es el oficio de carpintero. Cualquier macanazo..., un poco de masilla, aserrín, cola, aceite de lino... y arreglao el macanazo.
- Y al escuchar esto, el carpintero se sintió agredido en lo más intimo. Por lo que lo mira y le dice :
- Más o menos como el oficio de usted, doctor. Nada más que los macanazos de ustedes los tapan con bastante tierra.

PEDIDO DE MANO de Luis Landriscina



Una cosa que ha ido variando con el paso del tiempo, y recurro también a la memoria de los mayores: el protocolo o la institución que fue alguna vez el noviazgo. Y esto a los más chicos les va a resultar hasta risueño, gracioso tal vez, porque yo voy a refrescarles la memoria a los mayores lo que era estar de novio hace unos años: primero había que conseguir la dama, que ella viera si el venía con buenas intenciones, le dedicara alguna sonrisa y se encontraran a la salida del cine, a la salida de misa o en un baile. Pero cuando ya se entablaba una relación, uno no podía llegar hasta la casa; llegaba una cuadra antes, porque no estaba autorizado ya que no había pedido la mano.

Y las madres de las chicas se justificaban con las vecinas diciendo: es una "simpatía" de la nena pero no hay nada serio todavía. Y cuando se establecía la relación ya concreta y la cosa pintaba para casamiento, había que pedir la mano y había que ir a la casa de la novia, y había un rito para esto. Se elegía una noche, que podía ser jueves a la noche o sábado a la noche, y se hacia cena con picada y todo, y los dueños de casa, o sea las familiares de la novia, se vestían como para comunión, todos de negro o azul oscuro; a veces hasta los abuelos estaban para conocer al candidato, y los más chicos con un moño enorme, parecían gato de rico... Y venia el novio y saludaba a todos, mano a mano, y se comía en un clima de cierta rigidez protocolar: se agarraba el cubierto como nunca se agarraba con el dedito para arriba, y no se volcaba vino para nada, y después de la cena el padre y la madre de la muchacha lo invitaban a pasar a la sala al candidato. La chica quedaba afuera y él exponía sus intenciones y sus posibilidades en la vida. Y de acuerdo a si llenaba las expectativas que tenían los padres para el futuro de su hija, le decían.

-Bueno, desde la semana que viene puede considerarse como uno más de la casa, casa que entendemos que usté va a respetar, respetando a nuestra hija. A partir del jueves que viene, usté puede venir jueves y sábado de noche, domingos a la tarde, porque el lunes se trabaja, y los jueves y sábado incluye cena en la visita; usté va a ser bienvenido en nuestra mesa. Y hay novios que han engordado con el sistema. Y eso no me pueden negar que ha cambiado, porque hoy en día si los hijos te avisan que se van a casar ya es un homenaje a los padres. Hay algunos que te avisan después. Y bueno: éste es el caso de la historia que les voy a contar. Una chica de este tiempo con un muchacho de aquel tiempo. Mejor dicho, el padre de la chica, hombre de aquel tiempo; la parejita, de esta época, modernos los dos.

El padre de la chica, patriarca, conservador, tradicionalista, fiel a sus propios principios y convicciones, llamó a su hija y le dijo:

Dígale al mocito ése que anda con usté que venga a hablar conmigo en relación a uste.
Y la chica muy moderna le dice:
¡Pero, papá! ¡Estas cosas no se usan más ya!
Le clavó los ojos el viejo.
Lo que se usa de las puertas de casa afuera me tiene muy sin cuidado. A mí me importa lo que se usa de las puertas de casa para adentro. Las leyes de la casa las dicto yo, y usté es parte de mi casa. Y dígale al caballerito ese, eh, que si quiere seguir viéndose con usté lo espero hasta el jueves. Después del jueves que busque otra novia. Y viá tener la delicadeza de esperarlo con una cena.
Y fue la chica a hablar con el muchacho y le dijo:

Mira que vas a tener que hablar con papá.
¡Está loco tu viejo!.
- Pero mirá que papá...

¡Pero esta loco! ¿Qué te pensás! ¡Qué me voy a vestir de D’Artágnan como en el siglo pasado; voy a ir con la capa y la espada y el sombrero y le hago la corte...? ¡Nooo!, ¡Eso es del siglo pasado! ¡Disculpame, Carmencita!.
Mirá que papá dice que no nos vamos a ver más...
Así que por cariño a la chica al final fue. Jueves a la noche: picada y cena. En la picada nomás va el padre vio mal parado al candidato. Así que lo encaró antes, cosa de ahorrarse la cena. Lo hizo pasar para adentro; se sentaron, se sentó, mejor dicho, el padre de la chica, a él lo dejó parado; cerró la puerta; no había mas nádie; de hombre a hombre: era la cosa. Un sillón de esos de gobernación de provincia, bien afirmado. Lo miró a los ojos y dijo:
Usté verá qué es lo que me tiene que decir, mocito.
Y el otro, medio desfachatadón dice:

- Bueno, yo le vengo a avisar para que no se entere por boca de ganso, que ando enoviando con su hija y quise avisarle algunas cosas de mi vida pa’ que no se las tenga que averiguar por las chismosas de la zona. Soy bastante trasnochador, fumo y chupo como loco, me doy vuelta p’afuera, soy muy timbero, vivo en el hipódromo, me encanta la timba...

Al viejo se le iba encrespado el cuero del cogote... como puma para saltar... Y el otro sigue enumerando sus virtudes.
Dice

Soy bastante mujeriego, gracias a Dios...
No podía creerlo el padre de la chica.

jPero usté no tiene vergüenza!
Tampoco tengo vergüenza... Eso sí: tengo tres estancias y una fábrica funcionando.
Bueno -dice el viejo- ¡Perfecto no hay nadie en la vida!.

viernes, 19 de enero de 2007

SESENTA BALCONES de Baldomero Fernández Moreno

Setenta balcones hay en esta casa,
setenta balcones y ninguna flor.
¿A sus habitantes, Señor, qué les pasa?
¿Odian el perfume, odian el color?

La piedra desnuda de tristeza agobia,
¡Dan una tristeza los negros balcones!
¿No hay en esta casa una niña novia?
¿No hay algún poeta bobo de ilusiones?

¿Ninguno desea ver tras los cristales
una diminuta copia de jardín?
¿En la piedra blanca trepar los rosales,
en los hierros negros abrirse un jazmín?

Si no aman las plantas no amarán el ave,
no sabrán de música, de rimas, de amor.
Nunca se oirá un beso, jamás se oirá una clave...

¡Setenta balcones y ninguna flor!

TRIUNFAL por Belisario Roldán


Hubo de todo en el romance aquel..
Flores, celos, amor, llantos, excesos;
Y un día. un día sin luz, en uno de esos
amargos días del invierno cruel.

-Es preciso-dijiste- poner el
punto final a nuestros muchos besos..
Debo partir y parto... dejo iIesos
tu corazón, Poeta y tu troquel.

No supe que decir... Tu voz tenía
una extraña inflexión desconocida
y eres dueño sin duda de tu vida..
Además, mi bohemia impenitente
según es lo normal y lo corriente,
estaba trasudando altanería..

Nos dimos el adiós de un modo triste...
Tú bajaste los ojos, yo la frente:
Hubo un silencio largo; gravemente
sonriendo tus labios. y partiste.

Cuando ya lejos hacia mí volviste
la faz turbada, dolorosamente.
atravesó los oros del poniente
un adiós postrimer que no dijiste...

Mas escucha, mujer, lo que sentí...
Sentí bajo el arrullo del pañuelo
remoto que agitaba; un consuelo
que en un instante serenó mi mal;
-sentí que tu existencia inmaterial,
prófugamente se quedaba en mí

¡Qué vale que el destino se la lleve
-pensé entonces irguiéndome en la playa-
ni que a otras tierras ignoradas vaya
ni que otras fuentes del amor abreve!

¡Qué vale que su pie nervioso y leve,
musa traviesa de mi ciencia .gaya,
errando sin cesar bajo la saya
busque la senda del olvido aleve!

¡Qué vale que del vaso huya el jazmín
si se ha trocado el vaso en la redoma
donde yacen su espíritu y su aroma!


¡ Qué vale que te alejes, fugitiva,
si suspensa a una rama siempre viva
has quedado hecha flor en mi jardín!