martes, 27 de julio de 2010

CANCION DEL JANGADERO de Jaime Dàvalos y Eduardo Falù



Letra: Jaime Dávalos
Música: Eduardo Falú


Río abajo voy llevando la jangada,
río abajo por el alto Paraná.
Es el peso de la sombra derrumbada,
que buscando el horizonte bajará.

Río abajo, río abajo, río abajo:
a flor de agua voy sangrando esta canción.
En el sueño de la vida y el trabajo
se me vuelve camalote el corazón

Jangadero, jangadero:
mi destino por el río es derivar
desde el fondo del obraje maderero,
con el anhelo del agua que se va.

Padre río, tus escamas de oro vivo
son la fiebre que me lleva más allá.
Voy detrás de tu horizonte fugitivo
y la sangre con el agua se me va

Banda, banda; sol y luna; cielo y agua:
espejismo que no acaba de pasar.
Piel de barro, fabulosa lampalagua:
me devora la pasión de navegar.

Jangadero, jangadero:
mi destino por el río es derivar
desde el fondo del obraje maderero,
con el anhelo del agua que se va.

PEDIR UN ESPIRITU CONTENTO

El Señor Vishnú dijo a su devoto:
- estoy harto, de tus peticiones inacabables. Te concederé tres deseos. Has de escoger bien porque una vez concedidos , ya no te concederé ninguno más.
Muy contento el devoto no dudó:
- El primero es este, dijo: quiero que se muera mi mujer para poder casarme con otra mejor.
Y su petición fue inmediatamente atendida. Pero cuando sus amigos y parientes se reunieron en el funeral y empezaron a recordar las virtudes de la difunta esposa, el devoto se dio cuenta que se habia apresurado. De manera que pidió al Señor que le volviera la vida.
Con todo esto, ya no le quedaba sino una petición a hacer. Estaba decidido a no cometer un nueve error, porque esta vez no habría la posibilidad de enmendarlo. Y empezó a pedir consejo a los otros. Algunos le aconsejaron que pidiera la inmortalidad. Pero ¿de qué servía la inmortalidad; le dijeran otros, si no tenía salud? Y ¿de qué servía la salud si no tenía dinero? ¿Y el dinero, si no tenía amigos?
Pasaban los años y todavía no había hecho su elección: ¿vida, salud, riquezas, poder, amor...? Al fin suplicó al Señor:
- Decidme qué tengo que pedir.
El Señor sonrió al ver los quebraderos de cabeza del pobre hombre y le dijo:
- Pide que seas capaz de contentarte con cualquiera cosa.

viernes, 16 de julio de 2010

Angélica (zamba) de Roberto Cambaré

Angélica, cuando te nombro
me vuelven a la memoria
un valle, pálida luna en la noche de abril
y aquel pueblito de Córdoba.

Si un águila, fue tu cariño
paloma mi pobre alma
temblando, mi corazón en tus garras sangró
y no le tuviste lástima.

No olvidaré cuando en tu Córdoba te vi
y tu clavel bajo los árboles robé
Mis brazos, fueron tu nido, tu velo la luz
de la luna entre los álamos.

Tus párpados, si por instantes
te vuelven los ojos mansos
recuerda, cuando en el cielo de pronto se ve
que nace y muere un relámpago.

La sábana que sobre el suelo
se tiende cuando la escarcha
no es blanca como la tímida flor de tu piel
ni fría como tus lagrimas.

martes, 13 de julio de 2010

CRIOLLITA SANTIAGUEÑA (Zamba) de Andrés Chazarreta


Criollita santiagueña
Morena linda
Por ti cantan los changos
Sus vidalitas santiagueña

Criollita de mi pago
Negras pestañas
Flor de las chañarales
En las mañanas santiagueña

Otros han de alabar
A las donosas de la ciudad
Guarmicita del campo
Para tus tardes te quiero dar
Esta zambita linda
Como tus ojos santiagueña

Cuando vas a traer agua
De la represa
Endulzas con tu canto
Toda la siesta santiagueña

Criollita santiagueña
Morena linda
Por ti cantan los changos
Sus vidalitas santiagueña

Otros han de alabar
A las donosas de la ciudad
Guarminita del campo
Para tus tardes te quiero dar
Esta zambita linda
Como tus ojos santiagueña

miércoles, 13 de enero de 2010

LA PULPERA DE SANTA LUCÍA (vals criollo) letra: Pedro Blomberg; música: Enrique Maciel

Era rubia y sus ojos celestes
reflejaban la gloria del día
y cantaba como una calandria
la pulpera de Santa Lucía.

Era flor de la vieja parroquia.
¿Quién fue el gaucho que no la quería?
Los soldados de cuatro cuarteles
suspiraban en la pulpería.

Le cantó el payador mazorquero
con un dulce gemir de vihuelas
en la reja que olía a jazmines,
en el patio que olía a diamelas.

"Con el alma te quiero, pulpera,
y algún día tendrás que ser mía,
mientras llenan las noches del barrio
las guitarras de Santa Lucía".

La llevó un payador de Lavalle
cuando el año cuarenta moría;
ya no alumbran sus ojos celestes
la parroquia de Santa Lucía.

No volvieron los trompas de Rosas
a cantarle vidalas y cielos.
En la reja de la pulpería
los jazmines lloraban de celos.

Y volvió el payador mazorquero
a cantar en el patio vacío
la doliente y postrer serenata
que llevábase el viento del río:

¿Dónde estás con tus ojos celestes,
oh pulpera que no fuiste mía?"
¡Cómo lloran por ti las guitarras,
las guitarras de Santa Lucía!

martes, 12 de enero de 2010

La Flor de la Canela. Vals Peruano de Chabuca Granda

Déjame que te cuente limeña,
déjame que te diga la gloria,
del ensueño que evoca la memoria
del viejo puente, del río y la alameda
Déjame que te cuente limeña,

ahora que aún perfuma el recuerdo,
ahora que aún se mece en un sueño
el viejo puente, del río y la alameda

Y recuerda que
Jazmines en el pelo y rosas en la cara,
airosa caminaba la flor de la canela,
derramaba lisura y a su paso dejaba
aromas de mixtura que en el pecho llevaba,
del puente a la alameda

Menudo pie la lleva por la vereda
que se estremece al ritmo de su cadera,
recogía la risa de la brisa del río
y al viento la lanzaba del puente a la alameda

Déjame que te cuente limeña,
ay deja que te diga morena mi pensamiento,
a ver si a así despiertas del sueño
del sueño que entretiene morena
tu sentimiento, aspira de la lisura
que da la flor de la canela,
adornada con jazmines matizando
su hermosura, alfombra de nuevo el puente,
que engalana la alameda,
que el río acompase su paso por la vereda

déjame que te diga la gloria,
del ensueño que evoca la memoria del viejo
puente, del río y la alameda

Y recuerda que
Déjame que te cuente limeña,
ahora que aún perfuma el recuerdo,
ahora que aún se mece en un sueño el viejo puente,
del río y la alameda

Y recuerda que
Jazmines en el pelo y rosas en la cara,
airosa caminaba la flor de la canela,
derramaba lisura y a su paso dejaba
aromas de mixtura que en el pecho llevaba,
del puente a la alameda

Menudo pie la lleva por la vereda
que se estremece al ritmo de su cadera,
recogía la risa de la brisa del río
y al viento la lanzaba del puente a la alameda

Déjame que te cuente limeña,
ay deja que te diga morena mi pensamiento,
a ver si a así despiertas del sueño
del sueño que entretiene morena
tu sentimiento, aspira de la lisura
que da la flor de la canela,
adornada con jazmines matizando
su hermosura, alfombra de nuevo el puente,
que engalana la alameda,
que el río acompase su paso por la vereda

Y recuerda que
Jazmines en el pelo y rosas en la cara,
airosa caminaba la flor de la canela,
derramaba lisura y a su paso dejaba
aromas de mixtura que en el pecho llevaba,
del puente a la alameda

martes, 13 de octubre de 2009

El triunfo por Víctor Hugo



Estaba despeinada y con los pies desnudos
al borde del estanque y en medio del juncal...
Creí ver una ninfa, y con acento dulce:
"¿quieres venir al bosque?", le pregunté al pasar.

Lanzome la mirada suprema que fulgura
en la beldad vencida que cede a la pasión;
y yo le dije: "Vamos; es la época en que se ama:
¿quieres seguirme al fondo del naranjal en flor?"

Secó las plantas húmedas en el mullido césped,
fijó en mí las pupilas por la segunda vez,
y luego la traviesa quedose pensativa...
¡Qué canto el de las aves en el momento aquel!

¡Con qué ternura la onda besaba la ribera!
De súbito la joven se dirigió hacia mí,
rïendo con malicia por entre los cabellos
flotantes y esparcidos sobre la faz gentil.